Donald Trump "busca encender la mecha de una guerra nuclear"

10 Novembre, 2017, 20:44 | Autore: Santina Resta
  • Corea del Sur busca adquirir submarinos nucleares

"Hemos acordado comenzar inmediatamente las negociaciones en cuanto al desarrollo y la adquisición de los más avanzados activos de vigilancia militar", anunció el presidente surcoreano, Moon Jae-in, en una conferencia de prensa. El Marine One estaba a cinco minutos del aterrizaje cuando tuvo que cambiar su trayectoria. No hubo amenazas de desatar "fuego y furia" sobre el país, como había advertido el presidente en una ocasión, ni se mencionó el apodo peyorativo de Trump para el dictador norcoreano, "El hombrecillo de los cohetes". "Es cierto que veo cierto movimiento, sí, veremos adónde conduce", respondió el mandatario estadounidense al ser preguntado por las posibilidades de que se produzca un diálogo para la desnuclearización.

De este modo, volvió a insistir en la idea de que su país está preparado para utilizar "todas sus capacidades militares contra Corea del Norte, si fuera necesario" pero que aún continúa buscando "todas las soluciones a excepción de la militar".

"Cuanto más exitosa se vuelve Corea del Sur, más decisivamente se desacredita la oscura fantasía del corazón del régimen de Kim", dijo Trump en referencia al líder Norcoreano, Kim Jong-un.

Actualmente Donald Trump se encuentra en China en el marco de su gira asiática.

Durante su visita a Corea del Sur, en medio de una larga gira por Asia, Trump presionó a Pyongyang para que abandone su plan armamentista nuclear.

En su encuentro con comandantes militares, Trump dijo que "al final todo se resolverá, siempre se resuelve, tiene que resolverse".

"No permitiremos que ciudades estadounidenses sean amenazadas con la destrucción". "Ha llegado la hora de la fuerza", afirmó.

"Según el mismo rotativo, es responsabilidad de EEUU controlar a "un notorio 'hereje político" que tiene al mundo "en una agonía sin precedentes" y llama a los estadounidenses a seguir el consejo de la RPDC "si no quiere un desastre nuclear horrible y una gran tragedia". Al mismo tiempo, Washington y Seúl decidieron seguir ejerciendo presión sobre Pionyang.

Por contra, otros tantos manifestantes de signo conservador dieron la bienvenida al jefe de Estado de EE UU en las céntricas avenidas de Seúl, que contaron con un extraordinario despliegue policial para evitar altercados.

Tal y como indicó en su momento la Casa Blanca, la presencia del presidente en esta base terminó por tener casi más peso que el que habría tenido una visita a la militarizada frontera que divide las dos Coreas, finalmente descartada de su agenda.

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